Sofia Hott y el maravilloso proyecto junto a las bordadoras de Isla Negra

Hace algún tiempo me topé en internet con un video muy lindo sobre un nuevo proyecto acerca de las bordadoras de Isla Negra que llamó de inmediato toda mi atención y no pude resistirme a investigar más sobre qué se trataba y quién estaba detrás de él. Fue así como conocí a la jóven y talentosa diseñadora Sofía Hott y gracias a ella aprendí un pedazo de historia valiosísima que lamento mucho no haber conocido antes pero que estoy muy feliz de saber que existe hoy! Conocí el bello taller donde Sofía arma los productos personalmente con un oficio impecable y un cariño inmenso y tuve la suerte de poder hacerle una entrevista para poder compartirla aquí con ustedes.

Sofia Hott estudió diseño industrial en la Universidad Diego Portales pero su interés en el área textil comenzó desde muy pequeña gracias a la influencia de su abuela materna, quien tejía y bordaba y era la creadora de todo lo textil que existía en su casa de Osorno. Sofía aún guarda el primer bordado que hizo a los 5 años, sin sospechar que sería casi una pieza premonitoria de un proyecto increíble que ha estado desarrollando este último tiempo y que les dejo aquí para que conozcan en primera persona.

Tal como lo describe en la web de su proyecto “Este proyecto tiene como objetivo difundir y revalorizar el trabajo de las Bordadoras de Isla Negra. Buscamos relatar la historia, rescatar la estética y mantener la técnica de bordado a través de nuestros productos. Somos un equipo conformado por 30 Bordadoras y la Diseñadora Sofia Hott, y juntas hemos trabajado gracias al financiamiento de Fondart Nacional 2014, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

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“Este proyecto, que si bien fue mi proyecto de título, yo diría que nació un poco antes, porque en tercero de Universidad comencé a hacer mis propios dibujos bordados y fue mi primer acercamiento al bordado mas contemporáneo y a cómo yo me podía expresar con éste. Cuando ya tenía que elegir mi proyecto de título noté que estaba claro este interés por el mundo textil que traía desde chica, y que al mismo tiempo tenía una atracción muy fuerte relacionada a los temas de la infancia. A su vez tenía la intención de investigar acerca del patrimonio nacional, sobretodo desde los oficios, y me interesaba abordar alguna artesanía chilena que se estuviese extinguiendo. Empecé a pensar en la mezcla del rescate patrimonial con la infancia, cuestionándome cómo quiero yo que las generaciones futuras vean el diseño y rescaten su patrimonio. Al mismo tiempo me pregunté: ¿ Qué patrimonios culturales habrán en mi país que evoquen a la infancia? y así llegué al Bordado Ingenuo y decidí investigarlo.

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Al investigar me encontré con que había muy poca información respecto a bordadoras chilenas o acerca del bordado o arpillera, que no es lo mismo. Lo único que había se relacionaba a Violeta Parra, o sólo se encontraban artículos en revistas. Me empecé a preguntar por qué había tan poca información, y por qué no se reconocen a estos grupos. Era un desierto con mucho por investigar. Así que partí a la región del Biobío a conocer a las Bordadoras de Copiulemu, ya que hasta el momento eran las únicas de las que tenía información y fotografías, gracias a un libro escrito por Rosmarie Prim y su marido. Allá tuve la oportunidad de conversar con Rosmarie, una extraordinaria mujer que inició el grupo de las Bordadoras de Copiulemu. Ella me explicó que las pioneras en este tipo de bordado eran las Bordadoras de Isla Negra, por lo que partí a Isla Negra en busca del génesis del bordado ingenuo en nuestro país, y llegue a la conclusión de que efectivamente tenían una gran historia que comenzó el año 1966. Seguí investigando otros grupos paralelamente, y encontré que habían 6 grupos de mujeres que seguían manteniendo este tipo de expresión bordada, que es un bordado que ya sea genuinamente o ingenuamente evoca a la infancia, independiente de la edad que tengas, no hay que ser niño para bordar así.

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En Isla Negra ocurrió que una gran mujer llamada Leonor Sobrino, que originalmente veraneaba en el balneario, decidió ayudar un grupo de mujeres con el propósito de mejorar sus ingresos familiares. Lo primero que les enseñó fue economía doméstica y luego les enseñó a tejer en telar. Un día una mujer llamada Rosita Santander, le bordó unas flores a su telar porque tenía algunos hoyitos, un acto que era ingenuo. Leonor notó un potencial enorme en lo que había hecho Rosita y pensó que sería una buena idea pedirles que dibujaran sobre un saco de harina para luego bordarlo. Leonor guió a este grupo de mujeres para que pudieran dibujar plasmando lo que ellas sentían, las guió en como expresarse. Las llevó a los campos y a la playa a observar los colores y su entorno para que lograran plasmarlo en sus bordados y así enseñarles una artesanía que ellas pudieran desarrollar durante el invierno. También hizo un trabajo de apoyo y gestión cultural importante, logrando exhibir estos trabajos en el Museo de Bellas Artes, donde el mismo día de la inauguración estaban todos vendidos.

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A mi me llama la atención el hecho de que se haya hecho escuela, que llegara una persona y se generara esta enseñanza y oficio a la vez. Que se haya generado este modelo de enseñar un oficio que luego se convirtió en patrimonio de nuestro país. Porque es una artesanía que no posee nada originario, y al mismo tiempo tiene mucho de arte, algo que para la época era muy innovador.

Al encontrarme con la trayectoria de las Bordadoras de Isla Negra, sentía que estaba investigando algo que tenía una historia muy poderosa, no era sólo un oficio artístico si no que involucraba a personas que han expuesto en museos y en otros países, que tuvieron una persona que las impulsó, que Neruda les escribió poesías. Estábamos hablando de una comunidad, que por lo que he leído, incluso pueden haber inspirado a Violeta Parra, no al revés como se tiende a pensar. Sentía que la historia de ellas era tan potente que si yo no diseñaba desde ahí entonces el diseño iba a ser sólo una anécdota. Ahí tomé la decisión de hacer diseño social, en donde yo me pongo al servicio de esta comunidad. Sabía que era tan fuerte el valor intangible que había, que por lo mismo había que destacarlo y romper esa barrera de que la artesanía fuera anónima, si no que también darles a ellas los créditos que merecen, que se valore su trabajo, que sea digno y que no se pierda.

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De ese pensamiento nacen los productos, y que decidí rescatar cuatro valores dentro del Bordado de Isla Negra para poder diseñar. Uno es el valor de la historia donde nace el producto “Harina Bag”, que es un bolso inspirado en el hito de que lo primeros bordados fueron confeccionados sobre sacos de harina, es el origen de los primeros soportes para bordar. Tomé las medidas del costal mediano e hice un trabajo de búsqueda de gráficas originales de sacos chilenos, los cuales fueron adaptados para dejar un espacio para que ellas bordaran.

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El segundo valor es la estética. Ahí llegué a la idea del “Kit Do It Yourself” que es una manera más educativa de explicar la técnica y la estética, en donde todos pueden aprender independiente de la edad o el nivel de bordado que se tenga. También encontré que era una manera más visible de mostrar el proceso de bordado. Por que la estética en este caso se da por la técnica, si bien no es una técnica compleja es la gestualidad del bordado lo que le da al dibujo esa particular estética.

Otro producto es la “Poesía Bordada”, donde se pone en valor la poesía. Son bordados tamaño postal inspirados en el poema “Presentación Florida” de Pablo Neruda dedicado a Leonor Sobrino. Se diseñó con el motivo de dar a conocer el vínculo entre el poeta y las bordadoras.

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Y por ultimo se diseñaron los “Bordado Bag” con el fin de revalorizar el tiempo de trabajo, creando un packaging que pretende conservar un objeto que es patrimonio textil (el cual fue hecho con bastante tiempo y dedicación). Todo bordado mediano y grande se entrega en estos bolsos tubulares los cuales mantienen el bordado estirado y lo protege de cualquier daño.

En cuanto al proceso de diseño todo fue súper paulatino. Cuando partí investigando, me sentaba con ellas a ver cómo bordaban y a escuchar sus historias. Partí sólo con 3 bordadoras para hacer los primeros prototipos y de ahí de a poco se fue armando todo y hoy en el equipo de trabajo somos 30 mujeres.

En el 2013 me llamaron de la Fundación Neruda, quienes habían escuchado de mi proyecto y les interesaba tener estos productos a la venta, ya que en la casa de Pablo Neruda hay 7 bordados grandes y la gente que va al museo siempre quiere llevarse un recuerdo del lugar. Partimos con muy poquito stock y todo lo armé sola. Fue todo simultáneo, los productos tuvieron buena acogida por parte de los turistas y postulé al Fondart. Este lo ganamos y pude hacer una producción real para el año 2014 y la página web como yo quería.

Las bordadoras sienten que el proyecto las unió como grupo, se unieron dos agrupaciones de bordadoras además de bordadoras independientes. Durante estos años se vio como creció el sentimiento de estar siendo parte de un proyecto mayor, y apoyado por el Consejo de la Cultura. Yo quiero que esto siga, independiente de si yo ya no estoy, la idea es que ellas puedan seguir bordando y traspasarlo a las generaciones futuras. Este proyecto para ellas no sólo es importante por los productos si no por el valor emocional que posee. Es un proyecto que significó para ellas volver a darse a conocer y reconocerse valiosas. Ahora recién estoy descifrando todo lo que hemos hecho juntas, cómo seguiremos y cómo seguiré yo también desarrollando mis inquietudes individuales, construyendo mi camino en el área textil.”

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6 Comments

  1. Excelente! que emoción mas grande, ver como Sofía, tan dulcemente y tan amplia de corazón, visualizo y concretó este gran grupo humano, lleno de talento y sentimientos, encontraron una hada madrina, que logró darles el lugar que se merecen nuestras nobles mujeres Chilenas. Mis felicitaciones a Sofía por tan loable trabajo. Y a Trini por la estupenda difusión del arte del bordado, dandonod a conocer este notable proyecto.

  2. ROSITA DOMINGUEZ

    MUY LINDO LA TECNICA DEL BORDADO A MI ME ENCANTA LAS MANUALIDADES Y LA ARTESANIA A PRENDIDO DE TODO UN POCO PERO ESTE BORDADO NO LO SE ME ENCANTARIA PODER APRENDER Y SABER COMO ES SU NOMBRE YO VIVO EN PUNTA ARENAS Y EN ALGUNOS CURSO E PARTICIPADO COMO EN PROYECTO FOSIS RELACIONADO EN INVERNADERO Y CURSOS DE PRODEMU EN BISUTERIA Y BORDADO DE PUNTO CRUZ QUE ME ENSEÑO UNA SRA AMIGA Y ESO FELICIDADES A TODAS ESA LINDAS MUJERES QUE SE ATREVEN APRENDER COSAS BELLAS FELICIDADES A LA DISEÑADORA SOFIA HOTTY AL GRUPO DE MUJERES DESDE LA DISTANCIA UN GRAN A BRAZO……..

    • Hola Rosita!
      Que buena onda! Muchisimas gracias por visitar el blog, que rico que te gusto esta publicacion 🙂

  3. bella historia!! y que mejor que las manualidades se unan con proyectos comunitarios!! un abrazo

    • Siii a mi me encanta este proyecto y el trabajo de las bordadoras de isla negra, sin duda un patrimonio de nuestro pais <3 gracias por visitar el blog!

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