La Historia de los Tejedorxs Unidxs

Por Javiera Hernández. Si me preguntan cuando me convertí en “tejedora” la respuesta más sentimental sería hace un año. A pesar de que siempre vi a mi mamá tejer las cenefas para las cortinas de nuestra casa en color blanco invierno, usando la técnica del crochet pixel; nunca me atrajo. Se veía difícil y prefería tomar los palillos en invierno, para hacer chalecos que no terminaba.

Pero el año pasado algo cambió. De tanto mirar Instagram para decorar mi casa me di cuenta de que había un revival de los granny squares, esos “cuadrados de la abuelita” en que se pueden combinar muchos colores y con el que hace 40 años se tejían mantas que aún podemos ver en el living de toda serie o película gringa.

Enloquecí y por primera vez le dije a mi mamá que me enseñara a tejer crochet. Ella tuvo que volver a recordar cómo se tejía esta técnica, empezamos a buscar videos, me dijo que ahora veía que se vendía trapillo, luego empecé a seguir a muchos tejedores que hoy son mis ídolos y vi nuevos usos para el crochet pixel al que tan poco crédito le daba. Descubrí que con el crochet tapestry puedo hacer tapices con diseños que me encantan de la decoración actual… y esto explotó. El resto es historia y se puede saber en qué terminó todo revisando lo que hacemos a través de La Tejería en Instagram o Facebook.

Pero si hay algo que no esperaba, era terminar defendiendo el patrimonio a través del tejido. Gracias a que ahora uno puede ver el trabajo diario de sus maestros inspiradores en redes sociales, me enteré de que van a cerrar las tradicionales tiendas de lanas del paseo Veintuno de Mayo. Para los que no conocen el lugar, La Vega es a las verduras frescas y baratas, como Veintiuno de Mayo es a las lanas variadas y baratas.

Ahí se encuentra de todo, a buen precio y con una atención de local de barrio. Uno conoce a los vendedores, compra unas madejas en Lanas Calidad, un crochet en El Siglo, va por el color que le falta al Palacio de las Lanas y así. Pasando por la tienda La Fortuna, la Giocconda y cuanta otra hay pegada, una al lado de la otra.

El problema es que a todos los locatarios les llegó una carta avisándoles que tienen hasta el 31 de enero para desalojar las tiendas porque las dueñas, la congregación de monjas Hermanas de la Caridad San Vicente de Paul, hicieron un contrato con una inmobiliaria para renovar los locales.

La noticia nos afligió a todos los que vamos a comprar hasta allá. No tanto porque perdíamos nuestro lugar de shopping, sino porque muchos crecimos acompañando a nuestras madres y abuelas a 21 de Mayo. Y no hemos dejado de sorprendernos del intercambio de conocimiento que hay en el lugar, gracias a señoras que se instalan con sus mesas a enseñar a tejer por sólo $1.500.

Veintuno de Mayo desde los años ’30 es un lugar de encuentro de un oficio que se traspasa de generación en generación, que no discrimina entre clases ni edad y que, ahora, tampoco lo hace entre géneros.

Apenas supimos la noticia armamos el grupo Defendamos 21 de Mayo en Facebook y la comunidad no ha dejado de crecer. Y no sólo entre santiaguinos. Hay muchas personas que viajan desde regiones para aprovechar el horario de apertura de los sábados para suplirse de materiales que no llegan a todo Chile.

El movimiento comenzó con la idea de que la sociedad visibilizara que con esto se está destruyendo patrimonio, no ese de los edificios lindos de estilo francés, sino que un patrimonio intangible, asociado a la costumbre de un lugar tradicional fundado en las familias.

Sin embargo, con el tiempo nos empezamos a conocer con otros tejedores, anónimos y agrupados, y decidimos ir a tejer al lugar para juntar fuerza. Y, a pesar de que la mayoría de los locatarios ya arrendaron nuevas tiendas ante el cierre inminente; decidimos hacer un homenaje al tejido en una intervención urbana en la que todos, tejedores y no tejedores están invitados.

El próximo sábado 15 de octubre el centro de Santiago se llenará de tejido, performance y clases para que vayan con la familia y amigos, a encontrarse con algo que para todos es cercano, porque si nunca han tejido, seguro conocen a alguien que lo hace. Y saben que es feliz haciéndolo.

Si me preguntan cuándo me convertí en “tejedora”, diría que fue gracias a mi mamá. Pero sobre todo,  luego de conocer a tanta gente increíble que está revisitando el oficio con propuestas innovadoras que van más allá de lo estético y útil. De verdad, vale la pena ver las propuestas que exhibiremos en la fiesta ¡Teje la Ciudad!

Link al evento: https://www.facebook.com/events/243063962762377/

 

Category:Tejío

Me encanta todo lo cosido, bordado y tejido. Bordo mucho y me gusta compartir y enseñar mi manera de entender el bordado como una herramienta de expresión creativa. Soy artista y me interesa el desarrollo de la creatividad tanto en mi como en los que me rodean. También pinto murales de gran formato en ESTANPINTANDO

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