Inspiración: Tessa Perlow es mi copiloto.

Estamos comenzando a despedir el 2016 y junto a eso vienen las típicas reflexiones de fin de año. Y es que mirar hacia atrás y hacer un recuento de los hitos más importantes, el nivel de crecimiento y los aprendizajes tanto tangibles, como intangibles es necesario. Todo lo aprendido se lleva en el cuerpo.

Cuando tomé el Club de Bordado Creativo y Experimental a mediados de junio, nunca pensé que esta instancia llegaría a expandir una beta bordadora, que se une muchísimo con lo que constantemente estoy buscando desarrollar también dentro de mi trabajo como artista e ilustradora (para quienes no lo conocen, los invito a revisar aquí).

De la Trini aprendí a nutrir los proyectos mirando a tus otros compañeros –algo que siempre me ha hecho mucho sentido, ya les he comentado la importancia de tener referentes al comenzar un proyecto–, a potenciar ideas aprovechando al máximo las instancias de retroalimentación, ya que son las que más se extrañan una vez finalizado el club.

Nunca me había motivado a bordar ropa. Al momento de empezar el ejercicio de intervención durante el club, comencé un chaleco que nunca terminé… El chaleco tejido hacía que la serpiente con flores se fuera desarmando y abandoné el proyecto para comenzarlo nuevamente, esta vez sobre osnaburgo (aquí el resultado). Aprendí que cada soporte, cada tela, cada punto tiene su propio lenguaje y la única forma de identificar las cualidades o dificultades, en este caso del material elegido, se puede aprender sólo al hacer.

Fue ahí cuando conocí el trabajo de Tessa Perlow (si, la misma rubia que les aparece una y otra vez cuando buscan bordados por Pinterest) y me enamoré de sus flores grandes y gruesas. A través de una diferencia cromática sutil entre los hilos y las múltiples direcciones de las puntadas –algunas largas que guían, otras cortas que acentúan detalles–, Tessa arma sus composiciones florales sobre ropa usada, dotando de una segunda vida útil a prendas que normalmente cualquier persona tiene botada en su closet.

Detalle del trabajo de Tessa Perlow. Disponible en su cuenta de Instagram @tessa_perlow.

Detalle del trabajo de Tessa Perlow. Disponible en su cuenta de Instagram @tessa_perlow.

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“El bordado dignifica la superficie”, fue lo primero que pensé. Y es que basta con ver el resultado en cada prenda que borda; imágenes sumamente táctiles, cada una distinta a la otra, donde la aguja y el grosor del hilo toman protagonismo, como la expresión e intencionalidad que reside intrínsecamente en el ancho de una pincelada. Además, los distintos tipos y colores de tela sobre los que interviene, desafían al momento de determinar las paletas a trabajar.

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Detalle del trabajo de Tessa Perlow. Disponible en su cuenta de Instagram @tessa_perlow.

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Fue esto lo que me inspiró a bordar mis propias flores sobre una blusa regalona que tengo hace mas o menos 8-9 años. La idea de transformar, de homenajear y darle un vuelco a una de mis prendas favoritas fue lo que me llevó a no parar de bordar durante aproximadamente un mes.

El primer desafío fue determinar la paleta de colores que iba a utilizar: quería algo que aludiera a los colores ácidos de las flores silvestres, pero que al mismo tiempo pudiese adaptar para las gradaciones dentro de cada flor. Para esto, utilicé hilos mexicanos matizados –ojo, siempre había sido muy tímida con los matizados, porque no entendía muy bien cómo utilizarlos, pero aquí fue clave para poder trabajar gradaciones!– y me propuse especialmente enfatizar en las terminaciones, para lograr levantar las flores de la superficie a acabados de mucho más volumétricos. Aprendí a hacer las hojas a través de este tutorial de YouTube y todo el resto fue trabajar a partir de pura intuición!

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Un detalle importante fue considerar las direcciones para la composición tanto del total, como al interior de cada flor. Además, me propuse dar una vuelta a cómo integrar el nudo francés o bullion (ese pequeño gusanito que va apareciendo en algunos lados) para enfatizar en distintos detalles: por ejemplo, el bullion está formando los pétalos de la flor morada grande, también los de una pequeña margarita, pero al mismo tiempo está presente en las hojas y el centro de la rosa rosada del lado derecho y en las puntas de algunos botones de flores.

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Una vez terminada, lo primero que hice fue probármela y la verdad es que se sintió increíble! Es muy gratificante ver tanto tiempo de trabajo transformado en algo tangible, realmente me siento con un premio puesto y es algo que nunca había experenciado (como les comentaba, siempre prefería hacerlo sobre un trozo de tela directamente).

Estoy enamorada de mi blusa regalona, ahora más que nunca!!!!
Ustedes han bordado alguna vez su prenda regalona? Puedes compartirnos tu experiencia a través de Instagram, etiquetando tu foto de ropa bordada con el hashtag #larevoluciondelbordao y #bordaoenllamas, para que todos podamos ver los distintos resultados!

 

2 Comments

  1. Es fenomenal todo me encanta, cada detalle y tiempo destinado vale la pena es un trabajo hermoso!

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