Conversamos con Ana Teresa Barboza

Cuando supe que la artista peruana Ana Teresa Barboza venía a nuestro país, inmediatamente me inscribí en el Workshop de tres días que dictaría a fines de abril pasado. Conocía y seguía su trabajo desde hace muchos años, transformándose en prácticamente mi único referente de la técnica desde el 2010 aproximadamente, por lo que era esencial conversar sobre su obra en exclusiva para Cosío Bordao Tejío.

Seguramente te haz topado con más de alguna obra de Ana Teresa Barboza en Internet –es más, si buscas por “embroidery art” en Pinterest aparecen por lo menos 3 fotografías de sus trabajos en primera página.

Y es que fue una de las primeras artistas contemporáneas en transformar la técnica ancestral y despojarse en gran parte de la carga proveniente de la herencia cultural latinoamericana; poniendo el acento en la construcción de imágenes hechas a mano con materiales textiles, objetos y fotografías, las cuales muchas veces rozan con lo pictórico.

Ana Teresa Barboza estudió Arte en Lima. Al egresar de la universidad, aprende a confeccionar vestimentas que se transformarían en sus primeros acercamientos con los hilos y la marca de ropa en la que trabajaba paralelo a su carrera de artista y exposiciones. El proceso de su trabajo nace de esta relación con lo manual y su estrecho vínculo con el tiempo y los procesos, donde el cómo volverlos tangibles pasa a ser uno de los contenidos centrales de su obra.

Su producción artística tiene como punto de partida actos y acciones simples, que ponen en evidencia reflexiones sumamente sensibles en torno al cómo nos relacionamos con otros, la conciencia de nuestros propios sentidos y la naturaleza. Es así como el crecimiento de las plantas ha sido una excusa temática que ha estado desarrollando los últimos años y que responde analógicamente a esto.

–“Trato de mirarlo todo, de volver a lo hecho a mano, porque eso es volver a lo esencial” responde Ana cuando le pregunto qué le inspira.

Ejemplo de este sistema de producción, el 2013 la artista peruana realiza una serie de bordados e instalación que consta de una planta iluminada sobre una repisa, la cual fue visitada por ella cada 4 días para dibujar la proyección de su sombra sobre el papel ubicado en la pared donde estaba instalada.

El resultado habla de un movimiento que se hace evidente sólo por el gesto concentrado en la hoja: ocurre la concientización de un acto que se hace prácticamente imperceptible día a día, consecuencia de un ritmo de vida agitado en la sociedad actualmente.

­–“Mi obra trata del tiempo, de los procesos y la relación de los mismos con la naturaleza… La misma acción de observar el bordado una vez terminado, implica una suspensión de tiempo para notar cada uno de sus detalles: funciona como una invitación a acercarse. Necesitamos detenernos para observarlo.”

Dos años después retoma la misma idea para crear una serie de bordados que incluyen la materia prima como una evidencia de que su cualidad se sigue desarrollando, independiente a la ausencia física de la planta. Funciona como una huella interactiva, de la que todos formamos parte.

En otras ocasiones, la artista parte de fotografías suyas de paisajes:

“La imagen viene lista (…) Es loco porque cuando empiezas a trabajar y bordar a partir de estas fotografías en el computador, en un principio no entiendes nada más que luz y sombra y, luego de estar mucho tiempo frente a la imagen, comienzas a entender todo el movimiento del mismo y otras cosas que no están ahí necesariamente.”

Sus paisajes parecieran desbordarse y estar suspendidos en un espacio/tiempo paralelo; la imagen figurativa se transforma en un tejido cada vez más abstracto donde todo gira en torno a la trama en aumento, el uso del color y formas orgánicas abstractas. Se está transformando, aunque no podamos verlo directamente. Representa fuerza y movimiento, un cuerpo táctil que emigra de cualquier soporte que trate de contenerlo.

Y es que esas mismas tramas y texturas que encontramos en su obra, las encontramos en los pequeños detalles de la naturaleza: en el ordenamiento de las hojas sobre un tallo, las células vegetales a través de un microscopio, los anillos del tronco cortado que cuentan cuántos años tuvo un árbol, el movimiento y la fuerza del agua o los colores de las quebradas.

–“Me gustaría que se volvieran a esas formas [lo echo a mano], porque la industrialización ha convertido en desechable prácticamente cualquier cosa.”

Fotografías cortesía de Ana Teresa Barboza, extraídas de la página web de la artista: http://anateresabarboza.blogspot.com

2 Comments

  1. maria Angelica luco

    Debe decir que no conocia su obra es maravillosa agradecida de ustedes por conocerla una abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *