Monument of stitches, tejiendo macro de la mano del arte

Isabel Berglund es una artista contemporánea danesa que crea piezas esculturales tejidas a mano, donde el punto de partida está centrado en la relación del cuerpo y escala, con el objetivo de abordar temáticas sociales tanto en el proceso, como en la interacción final junto al espectador.

Su formación académica proviene del mundo del diseño textil; primero estudió en el Denmark’s Design School de Copenhague y luego continúo sus estudios realizando una maestría en el Central Saint Martins College of Fashion and Textile de Londres.

Pero para Isabel Berglund nunca tuvo sentido crear ropa para luego comercializar o usar, sino más bien, su interés estuvo siempre situado en un plano escultural y la relación del mismo cuerpo, que podía lograr al trabajar una propuesta tridimensional.

Su obra cuestiona constantemente la fina línea que separa a ambos rubros creativos; sus objetos e instalaciones tejidas son estandartes que muchas veces interpelan al espectador sobre su misma funcionalidad y ponen sobre la mesa reflexiones en torno a los modos en que nos relacionamos como sociedad. Así lo confirma la artista en la entrevista realizada durante el la exhibición de su obra “Hands of drawers” en la Biennale for Crafts and Design del 2011 (revisa el video de la entrevista aquí):

“Me pareció interesante trabajar en el campo entre el diseño, el arte y la moda. Es divertido despertar la curiosidad del espectador sobre lo que es el artículo… ¿Es una silla en la que puedes sentarte? ¿Es una pantalla de lámpara que puedes usar? ¿O es ropa?”

Isabel Berglund, “City of stitches” (2005). Fotografías extraídas de su web.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dentro de su obra reciente se encuentra “Monument of Stitches”, donde la artista convoca a alrededor de 650 tejedores locales para que la ayuden a confeccionar la instalación textil más grande que había trabajado, hasta ese entonces. Se trata de 6 estructuras de madera cubiertas por una piel tejida, que transforman a cada piezas de arte en un monumento; en primer lugar por su gran escala –cada pieza debe tener al menos 6 metros de alto aproximadamente–, y luego, por lo que el mismo proceso de producción implicó.

Una producción en masa, que difiere de aquella primera asociación a la época de la industrialización, y que convierte a todos sus participantes en un engranaje más que hace posible, finalmente, la existencia de cada pieza. Lo despoja de prejuicios pues no importa la religión, edad, etnia o sexo de los participantes, todos son parte del un gran todo.

El resultado de cada escultura es impactante. Pareciera que estamos frente a un monumento no sólo en sí mismo –y principalmente por una relación formal–, sino también a uno temporal: un emblema o representación tangible del tiempo invertido por cada individuo para la creación de estos objetos auténticos, únicos e irrepetibles.

La misma técnica transforma cada parte de la piel tejida en una red gigante, que montada sobre cada estructura –donde todo espectador puede ingresar– comienza a cuestionar aquello que conocemos como “dentro” y “fuera”. El revés y el derecho perfecto y tradicional se vuelve confuso, y se ve subordinado a la representación artística.

La instalación de se montó en el Museo Trapholt el año pasado, luego de que cada una de las piezas individuales se presentara en cada una de las seis ciudades de la región de Trekantområdet de Dinamarca el año anterior.

+ Fotografías extraídas de su página web http://www.isabelberglund.dk/

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